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Nicotiana Tabacum. Tabaco Burley

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Petén o Hierba Santa, Tabaco Burley, Tabaco Rubio.

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Es el tabaco más utilizado en las mezclas aromáticas porque retiene los aromas en una forma bastante más eficiente que otros tipos del mismo. Su aroma al natural es muy parecido al chocolate. Es una mutación del tabaco de Virginia.

El Burley es mas fuerte que el de Virginia, su contenido de nicotina varía del 1.5% al 4.5% y su sabor no es dulce, contiene una cantidad baja de azúcares naturales que van del 1.6% al 4.8% .

Nicotiana Tabacum es una hierba perenne, robusta, de 50 a 120 cm de altura. La raíz es larga y fibrosa. El tallo es erecto, de sección circular, piloso y viscoso al tacto. Se ramifica cerca de su extremo superior, produciendo hojas densas, grandes (30 a 60 cm de largo por 10 a 20 de ancho), alternas, sésiles, ovado a lanceoladas, apuntadas, de color verde pálido; al tacto comparten la viscosidad del tallo. Son frágiles, y despiden un olor ligeramente acre y narcótico, debido a la nicotina, un alcaloide volátil de sabor agresivo y olor intenso.

Las flores son verde-amarillentas o rosadas según la variedad, con un pequeño cáliz de 1 a 2 cm y una corola pubescente, de cinco lóbulos aovados, de hasta 5 cm. El ovario es glabro; la planta es hermafrodita, produciendo flores de ambos sexos. La polinización es entomófila, siendo himenópteros y lepidópteros los principales polinizadores. Aparecen a comienzos del verano, y hacia octubre dan un fruto en forma de cápsula de 1,5 cm de largo.

N. tabacum parece haber sido el resultado de un cruce espontáneo entre Nicotiana silvestris y Nicotiana tomentosa. Es tetraploideNicotiana Tabacum es una planta herbácea perenne, de la familia de las solanáceas, de cuyas hojas se produce la mayor parte del tabaco consumido hoy en el mundo. Es oriunda de Virginia, y está estrechamente emparentada con otras plantas cultivadas comercialmente, como el tomate (Solanum lycopersicum) y la papa (Solanum tuberosum).

Cultivo

La temperatura óptima del cultivo varía entre 18-28ºC. Durante su fase de crecimiento en semillero, requieren temperaturas superiores a los 16ºC, y desde el transplante hasta la recolección se precisa un periodo libre de heladas de 90-100 días.

Los climas secos y cálidos producen una hoja más corta y con mayor contenido en nicotina. Un aporte de agua suficiente y una humedad ambiente elevada producen hojas más grandes y con menor proporción de nicotina (que es la tendencia actual del mercado).

Esta planta prefiere un poco de sequía a un exceso de agua que sería perniciosa.

También se ha observado que una humedad alta, al coincidir con períodos de luz, produce un aumento en el contenido en almidón y nicotina de las hojas.

-Riego: Debería ser moderado y bien distribuido. Periodos de sequía, como también períodos de lluvia intensa, afectan mucho la calidad del tabaco. Para este cultivo es conveniente la utilización de riego. Condiciones hídricas favorables son una condición indispensable para lograr hojas anchas y delgadas, de buena calidad. Una precipitación baja, en general, produce tabaco alto en nicotina, nitrógeno y calcio, y pobre en potasio y carbohidratos. Al acercarse la maduración y la cosecha se necesita un periodo seco.

-Humedad: el tabaco es muy sensible a la falta o exceso de humedad. Una humedad elevada en el terreno produce un desarrollo pobre y, en general, es preferible un déficit a un exceso de agua.

En regiones secas la planta produce hojas poco elásticas y más ricas en nicotina que en las regiones húmedas. La humedad ambiental tiene una influencia importante sobre la finura de la hoja, aunque se facilita la propagación de enfermedades criptogámicas.

-Luz: Altas intensidades de luz reducen el tamaño de las hojas y aumentan su espesor, debido a esa razón los tabacos para cobertura de cigarros se cultivan en climas calidos y húmedos, y bajo sombra.

Fotoperíodo: El tabaco es una especie de día corto, pero hay cultivares de día neutro.

El fósforo, aunque tiende a acelerar la maduración, si su disponibilidad es alta, en general desmejora la calidad del tabaco.

El tabaco es particularmente exigente en potasio, cuando este elemento es deficitario se obtiene un tabaco de muy poca calidad y de difícil combustión. También es exigente en hierro y cobre. El azufre tiende a reducir la combustión del tabaco, un factor importante a tener en cuenta en el momento de escoger los abonos. Suelos ricos en calcio y magnesio, o recién encalados, no son buenos para el cultivo.

El tabaco prefiere suelos ligeramente ácidos (5.5-6.5), sin embargo el pH no debería estar por debajo de 4.5, no tolera suelos alcalinos.

-Suelo: en general el tabaco prefiere las tierras francas tirando a sueltas, profundas, que no se encharquen y que sean fértiles. El pH más apropiado es de neutro a ligeramente ácido, para los tabacos de hoja clara, y neutro o ligeramente alcalino para tabacos de tipo oscuro. Además la textura de las tierras influye sobre la calidad de la cosecha y el contenido nicotínico de las hojas.

En los suelos arenosos se obtienen tabacos finos y de color claro, y los arcillosos dan productos más bastos. Los suelos pesados y fértiles tabaco de pobre calidad, con altos contenidos de N, Ca y nicotina, y con un bajo contenido de potasio y carbohidratos, mientras los suelos livianos producen tabacos de mejor calidad. No debe sembrarse el tabaco en suelos donde haya cloruros, por lo que se debe huir de las tierras salitrosas. Para los tabacos curados al horno, como los de tipo virginia, se necesitan suelos livianos de textura franco-arenosa, con bajo contenido de materia orgánica, un bajo nivel de nitrógeno, pero relativamente altos niveles de fósforo y potasio, un pH ácido o neutro y subsuelo de arenosos a franco-arcilloso.

Los suelos mejores para los tabacos curados al aire, como los de tipo Burley, son los de textura franco-limosa o franco-arcillo-limosa, fértiles y con un alto contenido de materia orgánica. Para este tipo de tabaco son buenos los suelos limosos de origen calcáreo. El subsuelo debe ser preferiblemente franco-arcilloso o arcillo-limoso. Los tabacos negros curados al eire o al fuego requieren suelos franco-arcillosos o arcillosos, con un poco de drenaje interno, de mediana fertilidad y con poca materia orgánica, un pH ácido a neutro. Mejor si el subsuelo es compacto y casi impermeable.

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